¿Por qué el sistema alimentario global es insostenible?

Escrito por Josefina Besomi
25 junio, 2020
Imagen de Tim Mossholder

Un sistema alimentario es la suma de los diversos elementos, actividades y actores que, mediante sus interrelaciones, hacen posible la producción, transformación, distribución y consumo de alimentos” (FAO, 2017).

Las decisiones que se toman en torno al sistema alimentario tienen un impacto en las relaciones y la salud de las personas, su subsistencia y la subsistencia de las comunidades y sociedades a nivel mundial. El sistema alimentario impacta de una u otra forma en el medio ambiente y por consiguiente, también produce consecuencias en la sostenibilidad del mismo sistema, ya que este requiere de ciertas condiciones ambientales específicas para poder reproducirse.

A continuación, se presentan algunas características que hacen a peligrar la continuidad del sistema, que impactan de forma potente y negativa a nuestro medio de vida y que lo hacen insostenible:

Creciente industrialización del sistema alimentario en detrimento de la pequeña agricultura:

La revolución verde, impulsada en Latinoamérica entre las décadas de los 50’ y 60’ fue justificada por la necesidad de acabar con el hambre en los países más pobres, transformando los modos de producción tradicionales “utilizando la tecnología y las técnicas de producción y trabajo desarrolladas por los países ricos” (Segrelles, 2001). No obstante, la revolución verde no eliminó el hambre en el mundo como era de esperar, más bien hizo crecer la brecha entre productores agrícolas pobres y ricos “y estimuló la concentración de la tierra, (…) condujo al endeudamiento de los campesinos latinoamericanos, a un aumento de los costes de producción y al deterioro del medio natural” (Segrelles, 2001).

Desde el punto de vista de las políticas públicas algunos factores que influyen en la inviabilidad de la pequeña agricultura según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura son:  

  • La existencia de políticas en contra de los campesinos a favor de las importaciones en vez de la producción doméstica donde los pequeños productores pueden competir”
  • La orientación hacia la exportación y el enfoque monocultivista de las políticas convencionales” (FAO, 2003).Es este enfoque agroexportador el que impone modos de producción industriales y genera un marco de competencia desigualdad con la agricultura a pequeña escala que no cumple con la producción a gran escala de un mismo producto y homogéneos.

Concentración del poder:

Una gran parte del rubro alimentario está distribuido en unas cuantas transnacionales por lo que las decisiones sobre qué se produce y cómo se produce están cada vez más concentradas en pocas manos. Esto está pasando en toda la cadena de la industria de alimentos. La totalidad de recursos los agricultores necesitan para producir alimento “están experimentando una concentración significativa dentro de los sectores, así como vínculos cada vez mayores entre los sectores” (ETC Group & IPES FOOD, 2017). Esta concentración del mercado por las transnacionales les da cada vez más poder sobre el sistema alimentario en diversas regiones, lo cual a su vez limita las posibilidades de los movimientos sociales para hacerles frente (Fundación Heinrich Böll y Fundación Rosa Luxemburgo, 2019)

Este poder se traduce en mayor control sobre acuerdos internacionales y políticas públicas, lo que hace que la toma de decisiones sea desplazada desde las instancias de gobierno local y nacional hacia un número cada vez más reducido de corporaciones transnacionales, poniendo sus intereses privados por sobre el bien común (ETC Group & IPES FOOD, 2017).

Daño ambiental de los nuevos modos de producción:

A nivel global los sistemas alimentarios son causantes de una gran parte de daños ambientales, entre estos, tienen una responsabilidad de un: 24% en las emisiones de gases de efecto invernadero; de una pérdida de biodiversidad terrestre de un 60%; 33% de la degradación de los suelos, problemas que se prevé seguirán aumentando junto al crecimiento de la población, cambios en las dietas, procesos de urbanización y las tendencias de los supermercados. Estos daños, a su vez, causan dificultades en la producción de alimentos (Westhoek, Ingram, Van Berkum, Özay & Hajer, 2016). A esto, se suman impactos del sistema industrial alimentario en la disminución de polinizadores y de la diversidad genética (ETC Group & IPES FOOD, 2017).

Existe un alto nivel de contaminación del agua, tierra y aire, por el uso de agroquímicos como fertilizantes, insecticidas, herbicidas y fungicidas, muchos de los problemas provocados por las cantidades y las formas de uso de los productos (FAO, s.f.). “Con la industrialización agrícola el empleo de fertilizantes químicos se ha disparado, pasando de 14 millones de toneladas en 1954 a 194 millones de toneladas en 2007” (Isabel Bermejo, 2010). También los pequeños productores agrícolas han aportado al daño a la naturaleza al intensificar la explotación de recursos en busca de mejorar sus condiciones de vida (FAO, 2003).

Por último, el trasporte de los alimentos también aporta a los daños ambientales, si bien todavía la mayor parte de la alimentación es producida y consumida a un nivel regional, las distancias que recorren los alimentos crecen a diario y junto con eso se utilizan medios de transporte cada vez más contaminantes (Isabel Bermejo, 2010).

La agroecología como alternativa:

Ante este escenario de impactos negativos en múltiples niveles y esferas de la vida, urge la necesidad de construir alternativas sostenibles de producción de alimentos. La agroecología se presenta como una alternativa para un sistema agroalimentario sostenible. La agroecología es una ciencia y también un movimiento social que busca el tránsito hacia sistemas agrícolas sostenibles desde una mirada holística, tomando en cuenta las perspectivas ecológica, económica, política y social, buscando un equilibrio entre estas y entendiendo a la naturaleza como un sistema vivo y complejo. Para esto la agroecología se alimenta de un enfoque pluriepistemológico, esto quiere decir que se construye a partir del diálogo de saberes científicos, saberes populares, saberes campesinos e indígenas y saberes científicos no convencionales. Es por esta complejidad de perspectivas que se presenta como una alternativa democrática, sostenible y justa ante el actual sistema alimentario global.

Referencias

Grupo ETC & IPES-Food. (2017). Demasiado Grandes para Alimentarnos. [Versión breve del informe Too Big to Feed]. Recuperado de: https://www.etcgroup.org/es/content/demasiado-grandes-para-alimentarnos

FAO. (2002). Agricultura mundial: Hacia los años 2015/2030. FAO: Roma, Italia. Recuperado de: http://www.fao.org/3/y3557s/y3557s11.htm

FAO. (2003). Agricultura orgánica, ambiente y seguridad alimentaria. Ambiente y Recursos Naturales, (4). Recuperado de: http://www.fao.org/3/y4137s/y4137s00.htm#Contents

FAO. (2017). Reflexiones sobre el Sistema Alimentario y Perspectivas para Alcanzar su Sostenibilidad en América Latína y el Caribe. FAO: Santiago, Chile. Recuperado de: http://www.fao.org/3/a-i7053s.pdf

Fundación Heinrich Böll Ciudad de México y Fundación Rosa Luxemburgo. (2019). El Atlas de la Agroindustria 2019: Datos y Hechos sobre la Industria Agrícola y de Alimentos. México. Recuperado de: https://mx.boell.org/sites/default/files/atlas_agroindustria_final_web.pdf

Bermejo, I. (2010). Agricultura y Cambio Climático. Revista El Ecologista (67). Recuperado de: https://www.ecologistasenaccion.org/19945/agricultura-y-cambio-climatico/

Segrelles, J. A. (2001). Problemas Ambientales, Agricultura y Globalización en América Latina. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, (19). Recuperado de: http://www.ub.edu/geocrit/sn-92.htm

Westhoek, H.; Ingram, J.; Van Berkum, S.; Özay, L. & Hajer, M., (2016). Food Systems and Natural Resources. UNEP: Nairobi, Kenya. Recuperado de: www.resourcepanel.org/file/395/download?token=JqcqyisH

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